Saltar al contenido

Revista Web de Turismo Alternativo

Menú
  • Viajes
  • AlternaTips
  • Internacional
  • Inspiración
  • Noticias
  • Gourmet
  • TOP 5
  • Aviso de privacidad
Menú

Oaxaca en Semana Santa: Un viaje sensorial a los sabores más auténticos

Publicada el 18 marzo, 202618 marzo, 2026 por Pedro Escobar

Uno de los destinos más auténticos en México, sin lugar a dudas es Oaxaca de Juárez. Su folklore, su gastronomía y sus atractivos naturales son un verdadero imán de viajeros, sobre todo durante Semana Santa, cuando la capital del estado adquiere un ritmo especial: procesiones que recorren calles de cantera verde, mercados llenos de aromas intensos y terrazas donde la conversación se alarga mientras el sol cae lentamente sobre los tejados coloniales.

Visitar Oaxaca en estas fechas es un viaje que como un mezcal, debe saborearse con calma. El itinerario incluye caminar sus calles, perderse en un mercado y disfrutar de los sabores de la región. El centro histórico de Oaxaca fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Caminar por el Zócalo de Oaxaca es probablemente la forma más sencilla de entender el espíritu de la ciudad: músicos callejeros, familias paseando y turistas que descubren que aquí el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

A pocos pasos se levanta el imponente Templo de Santo Domingo de Guzmán, uno de los ejemplos más espectaculares del barroco mexicano. La recomendación es visitarlo temprano por la mañana y después caminar hacia el cercano Jardín Etnobotánico de Oaxaca, donde las plantas del desierto y del trópico cuentan la historia botánica del estado.


Después de una mañana cultural, inevitablemente llega el momento de la comida. Y en Oaxaca, ese momento es casi un ritual. Uno de los lugares clásicos para descubrir la cocina oaxaqueña contemporánea es Casa Oaxaca, donde las recetas tradicionales se reinterpretan con una mirada actual. Muy cerca del centro histórico también se encuentra Catedral, un restaurante que desde hace décadas forma parte del paisaje gastronómico de la ciudad.

En ambos casos, los platos suelen girar alrededor de ingredientes profundamente oaxaqueños: maíces criollos, chiles secos, hierbas de temporada y moles que requieren paciencia casi filosófica para su preparación.

En la mesa, un mezcal servido en copita de barro suele aparecer de forma natural. El perfil equilibrado y ligeramente ahumado de destilados como el Mezcal Señorío acompaña muy bien platos como un mole negro, una tlayuda con tasajo o incluso un sencillo guacamole con chapulines. El secreto está en beberlo con calma, como dictan las tradiciones locales.

Quien quiera entender verdaderamente la gastronomía de Oaxaca tiene que visitar sus mercados. El más famoso es el Mercado Benito Juárez, un lugar donde conviven puestos de chocolate, textiles, especias y montañas de pan de yema. A unos pasos está el Mercado 20 de Noviembre, conocido por su famoso pasillo de carnes asadas. Aquí el visitante puede elegir su corte, sentarse en una mesa comunal y dejar que el humo de la parrilla haga el resto.

Ningún viaje a Oaxaca estaría completo sin una visita a Monte Albán, la antigua ciudad zapoteca que domina el valle desde lo alto de una montaña. Caminar entre sus plazas ceremoniales y templos milenarios recuerda que Oaxaca es una tierra donde la historia se siente viva. La recomendación es llegar temprano o cerca del atardecer, cuando la luz transforma las piedras en tonos dorados y el paisaje del valle se vuelve simplemente espectacular.

A las afueras de la ciudad, en San Martín Tilcajete, se encuentra La Azucena Zapoteca, un restaurante que rinde homenaje a las raíces más profundas de la cocina zapoteca. Este pequeño pueblo es reconocido en todo México por ser la cuna de los coloridos alebrijes oaxaqueños, piezas artesanales de madera tallada y pintada a mano que representan el imaginario fantástico de la cultura local. En ese mismo espíritu creativo y tradicional, la cocina del lugar rescata recetas familiares preparadas con ingredientes de la región, donde destacan hierbas aromáticas, chiles de gran carácter y técnicas ancestrales como el uso del comal de barro o la cocción envuelta en hojas, dando como resultado platillos que conectan directamente con la identidad culinaria de Oaxaca.

En este contexto, el mezcal vuelve a aparecer como un compañero natural. El carácter profundo de Mezcal Señorío, elaborado a partir de agaves cultivados en tierras oaxaqueñas, refleja la misma conexión con la tierra que define a la gastronomía local.

Y es que en Oaxaca el mezcal no se bebe solo por placer, sino también como una forma de honrar la tradición.

Deja un comentarioCancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

©2026 | Construido utilizando WordPress y Responsive Blogily tema por Superb