
El monumental Osito Bimbo que se encuentra a las afueras del Museo Interactivo Bimbo se ha convertido en uno de los elementos más llamativos del paisaje chilango. Y es que el ícono de la empresa panificadora fundada en México en 1945 y con presencia en todo el mundo es el punto de referencia de uno de los museos más innovadores y didácticos de la Ciudad de México.
Desde su apertura a finales de enero de 2026, las familias mexicanas hacen largas filas para conocer las instalaciones del espacio multimedia ubicado en Isabel La Católica 51 en pleno centro histórico de la CDMX, muy cerca de la popular calle peatonal de Madero y a unas calles de la Plaza de la Constitución.
El costo del museo es de 100 pesos por persona, 60 para niños menores de 12 años y 30 para adultos mayores. Por promoción especial por apertura, a partir de 2 adultos el acceso cuesta 80 pesos por persona.
Al inicio del recorrido, se pide registrar los datos de uno de uno de los visitantes y conceder permisos de privacidad, ya que cada tag que entregan al ingresar al recinto personaliza la experiencia y permite que las foto que se toma en algunas de las salas sean descargadas a través de un enlace que se envía posteriormente al correo del usuario.
A través de sus 80 exhibiciones interactivas, inmersivas y mecánicas totalmente familiares, el museo Interactivo Bimbo ofrece un recorrido por la historia de la compañía. Un viaje en el que la tecnología y la memoria se combinan.
La museografía cuenta la historia de Bimbo de manera divertida, ya que puedes interactuar con la mayoría de las piezas que hablan de la elaboración de sus productos, la forma en que los hacen llegar a cada mesa a lo largo y ancho del país y cómo los promocionan en medios impresos, radio y televisión.
Y es que la mayoría de los mexicanos tenemos una historia con la popular marca que ha acompañado nuestra infancia. Quizá la imagen más representativa de Bimbo sea el popular osito blanco que solía acompañar cada uno de los empaques de sus productos. En el Museo Interactivo podrás conocer la historia de este simpático osito panadero y sus primeros bocetos a lápiz que datan de 1944 y que fueron obra de la artista mexicana Anita Mata.
Como parte del recorrido, el visitante podrá sensibilizar sus sentidos y probar sus habilidades con actividades didácticas como el simulador de manejo de un camión repartidor, realizar retos deportivos como tirar penales en una portería virtual o grabar tu propio comercial de Bimbo.

Aunque el gobierno ya no permite que los personajes caricaturizados aparezcan en los empaques de galletas y pastelitos, el Museo Bimbo hace un recorrido por la memorabilia de los empaques, materiales punto de venta y artículos coleccionables que la marca puso al alcance de los niños por más de medio siglo.
El rinoceronte Rocko, las gotas de chocolate de las galletas Triki Trakes, el Gansito Marinela, los Pinguinos y los Cavernícolas de las galletas Lors son solo algunos de los personajes que acompañan al Osito Bimbo en las vitrinas y exhibiciones del museo.

La parte final del recorrido comunica de manera inmersiva los alcances de la empresa Bimbo, que hoy en día tiene presencia en una gran cantidad de países alrededor del mundo.
Como cierre del recorrido, el visitante encontrará una tienda con todo tipo de recuerdos del Osito Bimbo. Desde lapiceras, loncheras, termos, tazas, gorras, playeras, sudaderas y libretas hasta el popular peluche del osito bimbo.
Más que un homenaje a la historia, los personajes fundadores o la cultura institucional de Grupo Bimbo, el Museo Interactivo Bimbo cumple al transmitir un mensaje que tiene que ver con la nostalgia, la identidad mexicana y la experiencia personal de cada visitante con sus productos.
La visita a este lugar es un viaje a los sabores acompañan la infancia y un reencuentro con los personajes que forman parte de los recuerdos de varias generaciones de mexicanos. Un recorrido por la historia a través de la innovación y tecnologías museográfica de nueva generación. Un ejemplo claro de que es posible aprender de forma divertida.





